Y otra vez, perforada
Esta gossa ahora está más marcada que nunca. Esta vez, una argolla en su vagina.
Hace unos seis meses que me perforé el capuchón del clítoris en señal de sumisión y lealtad a mi SEÑOR. El dolor fue unos segundos muy intenso pero fantástico ya que valió la pena ya que mi AMO merece todos estos actos de muestra de sumisión.
Un mes de sanación y una preciosa argolla como a mi AMO le gusta. Lo divertido es que tiende a moverse y más aún cuando duermo sin ropa interior que se mueve si me volteo boca abajo y se siente... divertido jiji. La presencia del SEÑOR.
Como ve mi DUEÑO, la lealtad hacia usted ha dejado marcas preciosas sobre esta gossa suya, su puta mesa.



