Tengo un mandato
Desde hace unos cuantos meses he tenido una orden clara: conseguir una sumisa para entrenarla y ofrecerla a MI GRAN SEÑOR. Juiciosa las he buscado, con suerte he entrevistado algunas. Unas interesantes otras no tanto, como la vida misma. ¿Dónde hayar tan precioso regalo? Una tarea nada sencilla al parecer, tal vez por eso mi AMO tenga paciencia con la entrega completa de la tarea... el gozo espero, sea cuando la encuentre y la tengamos a nuestra disposición.
El camino es largo y cada vez presenta un jardín más hermoso que le adorna. El aroma se vuelve cada vez más atrayente... embriagante. No desfallezco en la búsqueda... no le fallaré a mi SEÑOR.



